Clarissa, la vaca azul

Clarissa, la vaca azul
paseando por el campo

viernes, 12 de diciembre de 2014

miércoles, 29 de octubre de 2014

Taller de Inducción de Narracuentos UCAB




Estimados estudiantes que se mostraron interesados en la próximas actividades de Narracuentos UCAB.

Dos informaciones importantes_

1) Realizaremos un Taller Básico, de Inducción, y es gratis para los alumnos de la universidad.

A todos los interesados en el taller de inducción de Narracuentos UCAB.
Compartiremos con los asistentes observaciones sobre el arte de narrar cuentos, ejercicios, vivencias y varios aspectos teóricos fundamentales para compartirlos con los otros. 
Lo comenzamos a partir del lunes 3 de noviembre del 2014 en la Galería de la Universidad. Edificio Loyola, Primer Piso, arriba de Pastoral. 
De 12 m. a 2. p. m. 
Se dictará los lunes y miércoles en ese mismo horario durante tres semanas. La asistencia es obligatoria para integrarse a la agrupación.
Además de las presentación del relato oral de un cuento a elección del participante a concretarse en las dos últimas actividades del taller como requisito para recibir su certificado.

2) Asiste a nuestra presentación habitual
Este viernes a la 12 m, en la Plaza del Estudiante narraremos cuentos.
Los esperamos para pasar un momento divertido y conversar sobre las actividades que comienzan a partir del lunes 3 de noviembre.

Avisen a los estudiantes amigos que puedan estar interesados.

Los esperamos puntualmente.

Reciban un abrazo fraterno de Armando Quintero Laplume
Estamos en Facebook como Narracuentos UCAB
www.loscuentosquelescuento.blogspot.com

Texto e ilustración: Armando Quintero

miércoles, 8 de octubre de 2014

Participaremos en el VI Seminario internacional sobre estudios de la fraternidad


Del 14 al 17 de octubre se realizará el VI Seminario internacional de la RUEF (Red Universitaria para el Estudio de la Fraternidad) organizado, esta vez, por un grupo de universidades colombianas, encabezadas por la Universidad Santo Tomás, con el auspicio de instituciones académicas de América Latina e Italia, las cuales se explicitan en el afiche adjunto.
En esta ocasión, el programa del Seminario se centra en las perspectivas fraternas que aportan al estudio de lo político y la política. El intenso programa de actividades establece sesiones plenarias por las mañanas y trabajos en comisiones con presentaciones de ponencias por la tarde.
Entre los temas destacados, que darán lugar a mesas redondas y paneles de debate, se abordarán, dentro del marco de las temáticas políticas, cuestiones de Fraternidad y Desarrollo y su incidencia en el proceso de integración latinoamericana. Como asunto especial dentro de la agenda del seminario, se tratará el tema de Fraternidad y Paz, en el marco del proceso actual colombiano.
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Nuestra participación será el viernes 17, por la tarde, en la mesa de trabajo nº 8, con la ponencia Fraternidad y Literatura Infantil. Un trabajo que brindamos sobre la paz, el amor, la tolerancia y la aceptación del otro como un ser diferente con el cual podemos encontrarnos y reencontrarnos a nosotros mismos. Es un trabajo que venimos realizando desde hace unos años con nuestras presentaciones permanentes de narración oral, cuentacuentos. Tanto con la agrupación Cuentos de la Vaca Azul como con Narracuentos UCAB. También, con nuestras recomendaciones de lectura atenta ofrecidas a padres, abuelos y educadores; y con nuestros talleres para jóvenes, padres, abuelos y docentes en diversos colegios, universidades e instituciones, de Caracas, como en otras ciudades de Venezuela.

Desde el 10 al 13, además, con Tiago de Jesús estaremos grabando cuentos autores y de la tradición oral de varios de los países de Nuestra América.

Texto: Institucional del Seminario, encontrado en GOOGLE y de Armando Quintero. 
Imágen: Afiche y portada del VI Seminario

lunes, 22 de septiembre de 2014

Versiones nuevas de refranes viejos


LAS APARIENCIAS ENGAÑAN
Los que al ver esos “perfiles”, o esa faceta tan seria de las primeras fotos y me imaginaron pensando acerca de profundos y abstrusos problemas metafísicos, se equivocaron de medio a medio. En realidad, en ese momento, estaba elucubrando las siguientes gansadas.
Cada loco con su mate.
Que le quiten lo birlado.
El fin justifica los miedos.
Perro que ladra no duerme.
Le vino como anillo al pelo.
Ir por lana y volver ovillado.
Con las patas baila el mono.
Para muestra basta un montón.
Listo el pollo se acabo la rabia.
Ajo por ajo y diente por diente.
Es vidrioso pero no masca locos.
La culpa la tiene el chivo expiatorio.
Herrar es humano, cocear es equino.
Al que se pasa de la raya, punto en boca.
Casi nada lo del ojo, y lo tenía en la nuca.
La pereza es la madre de todos los peros.
Entre pitos y flautas se fue chiflando bajito.
Cuesta un ojo de la cara y la mitad del otro.
El zorro pierde el pelo pero sólo de mañana.
Todo bicho que camina va a parar a la cocina.
En boca de herrero no entran moscas de palo.
Le dijo cuatro verdades y una mentira piadosa.
Al que nace barrigón que lo fajen con un ñudo.
Tocaba de oído y hablaba hasta por los codos.
Algunos andan a tientas y otros van a sabiendas.
Le cantó las cuarenta y se durmió en los laureles.
En el país de los ciegos es mal negocio la óptica.
La verdad de la milanesa es que sos un papa frita.
Es más saludable prestar oídos que dar una mano.
Cada lechón en su teta porque madre hay una sola.
No guardes para mañana lo que puedes gastar hoy.
El que quiera tocar de oído tiene que parar la oreja.
Era tan pobre que no tenía ni donde caerse muerto.
Más vale pájaro en mano que hacer las del avestruz.
El pez por la boca muerde; los otros bichos también.
No por mucho madrugar se amanece vestido de seda.
El que ríe último es porque le costó entender el chiste.
Cuando las papas queman el horno no está para bollos.
No tiene pelos en la lengua pero tiene monos en la cara.
Poniendo estaba la gansa y a no hacerse el chancho rengo.
Por más que se ponga el hábito, la mona no se hace monja.
El que le rasca el lomo al chancho termina pagando el pato.
Para poner manos a la ubre primero hay que manear la vaca.
Es más fácil matar la araña que atar dos moscas por el rabo.
No daba el brazo a torcer porque hablaba hasta por los codos.
Más vale poner las barbas en remojo que las manos en el fuego.
Más vale llorar lágrimas de cocodrilo que cantar para el carnero.
Es más sensato pedirle peras al olmo que darle pasto a las fieras.
Si ves las barbas de tu vecino arder es porque se durmió fumando.
Entre bueyes no hay cornadas mientras no aparece el buey corneta.
Más vale meter la mano en la lata que meter el dedo en el ventilador.
No aflojar ni un tranco de pollo aunque se le ponga la carne de gallina.
Para sacar las castañas del fuego hay que tener la sartén por el mango.
Se durmió en los brazos de Morfeo y terminó despertando sospechas.
Es más sensato pedirle peras al olmo que buscarle la quinta pata al gato.
La culpa de que el chancho chifle es del que le pasa margaritas por el lomo.
Mirar por el ojo de la cerradura no es lo mismo que mirar con el ojo cerrado.
Es más saludable hablar de bueyes perdidos que agarrar el toro por las guampas.
El que mete la nariz en lo que no le importa es porque no ve más allá de sus narices.
Es más fácil pinchar con una aguja el ojo de un camello que entrar en el reino de los cielos.
Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que encontrar una aguja en un pajar.
Textos de Bolívar Viana, ceramista, docente y escritor uruguayo. Es la persona, seria, que aparece en la foto. Aclaratoria necesaria  para no uruguayos: gansadas es, más o menos, un sinónimo de gafeadas, se le llama ganso al gafo.


viernes, 8 de agosto de 2014

ROJO Y AZUL o AZUL Y ROJO de Mireya Tabuas / O cómo enfrentar la polarización desde “la mirada infantil”


              “Rojo y Azul, es y será un clásico. Ahora es mi libro joya”, aseveró hace un par de días Rosario Anzola, en un facebook que le enviara a su autora.
            Creo que su afirmación, al menos en lo personal, va más allá de un mero  desborde emotivo de una amiga escritora a otra.
            Y que, ese comentario, no es para nada irracional porque este libro tiene los ingredientes necesarios para lograr un lugar importante en la literatura infantil  de nuestro país, donde se está gestando una corriente muy interesante.        
            Sorprende y emociona porque todo en él o, al menos, casi todo, como sucede con las buenas obras de arte, toca al corazón de cualquiera.
            Sin necesidad de hacer una encuesta, es evidente que sorprenderá tanto a los niños, como a los jóvenes y, sin duda, a los adultos: está bien escrito, bien ilustrado, bien diagramado y bien editado, con mínimos e intencionados recursos.
            Pongamos nuestra mirada en algunos detalles que sustentan lo aseverado.
            Primero, ¿cómo se llama el libro? ¿Rojo y Azul? ¿Azul y Rojo? Sobre el cuadrado del formato de su tapa azul, en letras blancas, aparece escrito ROJO, en tanto que, en su contratapa roja, aparece escrito AZUL, también en letras blancas. En letras azules, en la portadilla, los créditos de los autores, se titula Rojo y Azul, mientras, en contraparte, en los créditos de la edición, se titula Azul y Rojo, en letras rojas. El color de las guardas también está diferenciado. No son las únicas sutilezas de diagramación y diseño que se encuentran en esa intencionalidad trabajada a diez manos y cinco cabezas: las del autor, las del ilustrador, las del diagramador, las del impresor y las del editor. Pero, sin dudas, ello nos confirma que se ha pensado no sólo en lo racional, sino en lo sensorial y lo sentimental. Con unos claros criterios sobre qué se ha querido dejar asentado en el mensaje de esa nada ingenua “mirada infantil” que se revela en esta joya de libro. Se han seguido “los latidos del corazón”, como nos recomendaba mi abuelita vasca, pues Mireya Tabuas ha escuchado el latido del corazón de su personaje narrador. Un personaje que intenta unir los corazones de los otros con quienes convive.
            Segundo, ¿quién es el personaje principal? ¿Un niño? ¿Una niña? ¿Un adolescente? ¿Una adolescente? La escritora confesó hace cierto tiempo, en una entrevista que le realizaran, que ella escribe así, como una niña. Y, nos lo dijo ayer, en el conversatorio que se realizara en la librería Lugar Común: “Como una adolescente, escribo como tal”. Pero, al preguntarle si el personaje relator era una niña o un niño, nos aseveró que nunca lo tuvo claro. La única cita sobre el sexo del personaje está en un detalle: la mirada puesta en el color “del vestido de la niña más bonita en la fiesta de la escuela”.  Pero, ¿ese detalle sirve para que podamos identificarlo como niño o como niña? Pude comprobar que no: más de una lectora habla de una niña que ve con admiración ese vestido, más de un lector, ve un niño que admira a esa muchachita que luce ese vestido.  Y, ello, mejora la identificación. Porque este menos, esta carencia, se nos torna aparente para más,  beneficia la relación con el lector que se identificará con mucha libertad con el personaje.
            Tercero, ¿cuál es la situación planteada? Desde la mirada infantil del personaje principal, se nos narra como su padre y su madre sostienen constantes disputas por el color que uno u otra prefieren. Y esas constantes disputas los hacen llegar al extremo de obligarlo a elegir su color favorito entre una y otra de las alternativas con las que convive. Pero, ese enfrentamiento cotidiano de sus progenitores, le han permitido observar a los dos mundos que lo rodean. Con asombro, descubre que tanto en su familia, como entre sus amigos, sus vecinos y otras personas hay diferentes criterios, diferentes gustos y diversos pensamientos. Por ello, encontrará una nueva alternativa: la propia, la personal.
            En definitiva, ¿qué nos regala Mireya Tabuas con su obra? ¿Una manzana roja, aromática, fresquita para que caigamos en la tentación de comerla y, sobre todo, digerirla muy bien? ¿O un cielo azul más grande que nuestro planeta, que lo envuelve y abraza para que aprendamos a unirnos y abrazarnos?
            Creo, y sin parodias, que “ni lo uno, ni lo otro, sino todo lo contrario” porque nos regala la posibilidad maravillosa de entendernos como seres humanos en convivencia. Aceptándonos y aceptando la diversidad para ser mejores en lo personal, lo familiar, lo profesional y lo social.
            En síntesis, Mireya Tabuas, sin dudarlo, nos abre una puerta y una ventana ante la violenta polaridad de criterios y de acciones para regalarnos una manzana y un cielo. Nada más, pero nada menos.

Enlaces que pueden consultarse:

Sobre el libro:




Sobre la autora:


martes, 5 de agosto de 2014

Una nota sobre el Programa Pequeños Entreversos: Burrito de color canela


Imagínense que empiecen a llevar poetas noveles o consagrados.Por supuesto, Pequeños entreversos tiene defectos. Pequeños entreversos contiene los clásicos de siempre del patio de colegio: los angelitos negros que claman ser pintados de Andrés Eloy Blanco, la plegaria para aligerar la mano de la maestra en el castigo de Gabriela Mistral, y así.De todos modos, las posibilidades de Pequeños entreversos son casi ilimitadas, con todo y su patente escasez de recursos materiales.
Con un lunar junto al ojo izquierdo, ella desprendía una belleza de otra época, como Pepita, la esposa de Lorenzo, el de los suplementos dominicales de comiquitas. Al parecer, conducía el programa con un brazo en cabestrillo muy coquetamente disimulado, lo que centuplicó mi ternura. La acompañaba un niño. Ambos invitaban a otros pequeños a hacer poesía y salían cosas como: “Tengo un relojito con un ritmo extraño/ que se para el día de mi cumpleaños/ y las dos agujas se paran juntas/ para que mi fiesta no se acabe nunca”. O también: “Una estrellita bajó del cielo a jugar/ y se quedó atrapada entre las olas del mar”.
Ya he visto otros programas destinados a incentivar la literatura entre los más pequeños, como La librería mediática (VTV), pero para mí fue una completa sorpresa encontrarme el pasado jueves a las 10:00 am, haciendo zapping, con Pequeños entreversos, parte de la programación de producción nacional de Canal i. La conductora de rulos como los de Pepita se llama Mariana Francisco, y el niño acompañante, Daniel Marsiccobetre.
Que nadie piense que escuchará a Ramos Sucre y Rafael Cadenas o versos sin el brassier de la rima y la métrica (antes que nada, este que escribe debe agachar la cabeza y admitir que no es lector de poesía). Pequeños entreversos contiene los clásicos de siempre del patio de colegio: los angelitos negros que claman ser pintados de Andrés Eloy Blanco, la plegaria para aligerar la mano de la maestra en el castigo de Gabriela Mistral, y así.
De todos modos, las posibilidades de Pequeños entreversos son casi ilimitadas, con todo y su patente escasez de recursos materiales. En las dos emisiones que presencié, los invitados fueron los cuentacuentos Armando Quintero (el maestro de losCuentos de la Vaca Azul) y Tiago de Jesús, sobresalientes, y un par de docentes. Imagínense que empiecen a llevar poetas noveles o consagrados.
Por supuesto, Pequeños entreversos tiene defectos. Comienza con una sección de versos anónimos llamada “Abrapalabra” más bien floja. “La familia es importante/ es un núcleo que nos educa y nos nutre/ para crecer y siempre salir adelante”, recitaban en uno de los programas. En el siguiente: “La escuela son los maestros / los alumnos y estudiantes / que quieren ser mejores personas / trabajar y echar para’lante”. O sea.
En otra sección, tres niños (Daniel y dos invitados) hacen un dibujo a partir de un poema que les declama un adulto. La recreación de “La oración del sábado (mi padre)” de Andrés Eloy Blanco fue estremecedora por sus elementos fúnebres. Aunque creo que hay maneras técnicas de mostrar mejor los trazos de los niños en la pantalla. También puede afinarse el segmento de minibiografías de poetas, escueto y pobre, con nombres de obras en minúsculas, por ejemplo.
Una de las cosas que constaté en Pequeños entreversos es algo que ya me han dicho varias de mis amigas y jóvenes madres: que a los chamos de ahora les gusta ir al colegio. “Adiós verano, pala y arena / Ya voy de nuevo hacia la escuela / Allá se ríe, allí se juega, allí se vive / ¡Viva la escuela!”, recitó uno de los niños, Luis Agras, creo que de su propia autoría. En mi época, al igual que Felipe el de Mafalda, yo soñaba que mi escuela fuera demolida por error.
Reconozco que no sabía nada de la trujillana Fanny Uzcátegui y esto lo descubrí en Pequeños entreversos: “El manso burrito de color canela/ con largas orejas y blanca pechera/ quiere ir a la escuela porque espera ser/ el primer burrito que aprende a leer”. 

Texto: Alexis Correia En Twitter: @alexiscorreia Nota publicada el domingo 3 de agosto en El Nacional Guía TV pág. 11.  Ilustración: archivos de GOOGLE
El programa Pequeños Entreversos se transmite todos los martes y jueves de 3 a 4 pm por el Canal I.

lunes, 21 de julio de 2014

Comentario sobre el concierto

Saludo al público al culminar el concierto. Luego, salimos tres veces más. Rotundo éxito.


Nunca imaginé que el Tiranosaurio Rex sonará tan apoteósicamente, ni que una mosca hiciera reír tanto con su vuelo inquieto y juguetón, materializado en una simpática pieza musical; la celebración del Día de niño comenzó el sábado 19 de julio en el Centro Nacional de Acción Social por la Música del Sistema Nacional de Orquestas, con una aventura por “La Selva Musical” capitaneada  por Sergio Rosales, director de la Sinfónica Juvenil Simón Bolívar y el profesor Armando Quintero, director de Cuentos de la Vaca Azul.
Los jóvenes músicos y los narradores Tiago de Jesús, Fredy Gamboa y Jazira Mosquera contaron historias, la palabra y los instrumentos musicales nos guiaron en esta bella aventura por la jungla y el océano. Peces Tropicales, un ballet de ballenas, Charlie el camaleón y el caracol más rápido de todos los animales, renovaron en este espectáculo la esperanza y la fe en un país que todos queremos, la Venezuela excelente en la que todos queremos vivir. 
¡Ese es el milagro de los músicos y los poetas!  

Texto: Abigail Truchsess.
Comunicadora Social egresada de la Universidad Católica Andrés Bello / Cuentacuentos